Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a los lectores a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autores para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Deshacer lo injusto

Deshacer lo injusto

No sé escupir,
pero voy a aprender
para escupir sobre las tumbas
de todos los culpables de las guerras.

No tengo uñas,
pero quisiera tener garras
para atrapar desde mi altura
a los hombres reptiles.

No tengo poder,
pero tengo la fuerza de los pueblos
que sufren.

No tengo cultura,
pero tengo el corazón sabio
de estar con los que no tienen nada.

De Gloria Fuertes,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.5, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2012.

A los que tragó la tierra antes de tiempo

A los que tragó la tierra antes de tiempo
(murieron de frío más que de bala)

Los abetos del bosque piden palomas,
de puntillas se empinan sobre las lomas,
a ver si vienen…
Los chopos del pradillo chopos dorados,
se empinan por si vuelven…
No vuelven los soldados.
Por tierras de Teruel
se quedaron helados.
El Ebro sabe mucho
de muchachos ahogados.
Y la tierra,
no sabía qué hacer
con tanto precoz muerto.
Y no os vale de nada que os recuerde
que queríais vivir.
¡Bien lo recuerdo!

De Gloria Fuertes,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.5, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2012.

sábado, 26 de diciembre de 2015

De nuestros miedos

De nuestros miedos

De nuestros miedos
nacen nuestros corajes
y en nuestras dudas
viven nuestras certezas.

Los sueños anuncian
otra realidad posible
y los delirios otra razón.

En los extravíos
nos esperan hallazgos,
porque es preciso perderse
para volver a encontrarse.

De Eduardo Galeano,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.18, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

Día de los desaparecidos

Agosto
30

Día de los desaparecidos

Desaparecidos: los muertos sin tumba, las tumbas sin nombre.
Y también:
los bosques nativos,
las estrellas en la noche de las ciudades,
el aroma de las flores,
el sabor de las frutas,
las cartas escritas a mano,
los viejos cafés donde había tiempo para perder el tiempo,
el fútbol de la calle,
el derecho a caminar,
el derecho a respirar,
los empleos seguros,
las jubilaciones seguras,
las casas sin rejas,
las puertas sin cerradura,
el sentido comunitario
y el sentido común.

De Eduardo Galeano,
en Los hijos de los días, Siglo XXI, 2012.

Balance

Balance

Es hora de echar cuentas. Retiraos.
Dejad ese bullicio del paseo,
la mesa del café, la santa misa,
y el bello editorial de los periódicos.
Entrad en vuestra alcoba. Echad la llave.
Quitaos la corbata y la careta,
iluminad el fondo del espejo,
guardad el corazón en la mesilla,
abríos las pupilas y el costado.
Poneos a echar cuentas, hijos míos.

Tú, invicto general de espuela y puro,
echa tus cuentas bien, echa tus cuentas.
Toma tus muertos uno a uno, ciento
a ciento, mil a mil, cárgalos todos
sobre tus hombros y desfila al paso
delante de sus madres.

Y tú, ministro, gran collar, gran banda
de tal y cual, revisa, echa tus cuentas.
Saca tu amada patria del bolsillo
como un pañuelo sucio sin esquinas.
Extiéndelo y sonríe a los fotógrafos.

Y tú, vientre redondo, diente astuto,
devorador del oro y de la plata,
señor de las finanzas siderales,
echa tus cuentas bien, echa tus cuentas,
púrgate el intestino de guarismos
y sal si puedes que te dé la lluvia.

Tú, gordo y patriarcal terrateniente
esquilador de ovejas y labriegos.
Tú, cómitre del tajo y la galera,
azuzador de brazos productivos.
Tú, araña del negocio. Tú, pirata
del mostrador. Y tú, ganzúa ilustre
de altos empleos, ávida ventosa
sobre la piel más débil, echa cuentas,
medita y examínate las uñas.

Y tú, señora mía y de tu casa,
asidua del sermón y la película,
tú, probo juez de veinte años y un día,
tú, activo funcionario de once a doce,
y tú, muchacha linda en el paseo;
tú, chico de familia distinguida
que estudias con los Padres y no pecas.

Y tú, poeta lírico y estético,
gran bebedor de vino y plenilunios,
incubador de huevos de abubilla
en los escaparates fluorescentes,
sumad, restad, haced vuestro balance,
no os coja el inventario de sorpresa.

Tú no, pueblo de España escarnecido,
clamor amordazado, espalda rota,
sudor barato, despreciada sangre,
tú no eches cuentas, tienes muchas cifras
de saldo a tu favor. Allá en tu día,
perdónanos a todos nuestras deudas,
perdónanos a todos en tu nombre
y hágase al fin tu voluntad
así en España
como en el cielo.

De Ángela Figuera Aymerich,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Crítica Vol.1, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2012.

martes, 22 de diciembre de 2015

Para Aragón, en España...

Para Aragón, en España...

Para Aragón, en España,
tengo yo en mi corazón
un lugar todo Aragón,
franco, fiero, fiel, sin saña.

Si quiere un tonto saber
por qué lo tengo, le digo
que allí tuve un buen amigo,
que allí quise a una mujer.

Allá, en la vega florida,
la de la heroica defensa,
por mantener lo que piensa
juega la gente la vida.

Y si un alcalde lo aprieta
o lo enoja un rey cazurro,
calza la manta el baturro
y muere con su escopeta.

Quiero a la tierra amarilla
que baña el Ebro lodoso;
quiero el Pilar azuloso
de Lanuza y de Padilla.

Estimo a quien de un revés
echa por tierra a un tirano;
lo estimo si es un cubano,
lo estimo, si aragonés.

Amo los patios sombríos
con escaleras bordadas;
amo las naves calladas
y los conventos vacíos.

Amo la tierra florida,
musulmana o española,
donde rompió su corola
la poca flor de mi vida.

De José Martí,
en Las más bellas poesías para recitar, Zig-Zag, 1954.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Titanic

Titanic

Cuando el barco
Empieza a hundirse
Algunos corren
De forma desesperada.
Sin rumbo claro
Van y vienen
Intentando hacer algo,
Pero sin lograrlo:
El barco está
En la mitad
De la mismísima nada.

Cuando el barco
Empieza a hundirse
Algunos tripulantes piden
Salvar a los niños primero.
Los devotos, rezan al cielo
Esperando que un milagro
Los salve
O les guarde el alma.

Otros,
Finalmente,
Sin entender lo que pasa,
Chapotean en el agua.

Por Félix Sánchez Durán.

Moda

Moda

Fue costumbre
En mi familia
Guardar las sobras.
Quizás, ahora,
Esa costumbre
Sea la moda.

Por Félix Sánchez Durán.

Receta

Receta

La receta
La loada receta
Es capaz de ocultar
Que una vez hubo
Mucha experiencia
Que alguien desafió
Otras recetas
Que alguien dijo: yo,
Puedo hacerlo distinto
Y puedo hacerlo
Mejor

Suerte la tuya
Si la receta se ajusta
A lo que tu paladar
Llama alegremente
Sabor

Por Félix Sánchez Durán.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Odio

Odio

Puedo tolerar que me odies
Si te he mentido.
Puedo tolerar, también,
Que me odies
Si he confundido el camino.
Lo que no puedo tolerar
Es que me odies
Siendo cierto
Lo que te he dicho.
Fuiste tú quien eligió
Otro destino.

Por Félix Sánchez Durán.

¡Acá no se rinde nadie!

¡Acá no se rinde nadie!

Yo estoy dispuesto a seguir
en mi lucha
sabiendo que triunfará
la igualdad
aunque no llegue a verla.

¿Estás vos dispuesto
a seguir en la tuya,
sabiendo que triunfará la codicia
aunque no llegues a ver
ni un solo peso?

Es por eso,
que con el tiempo,
venceremos.

Por Félix Sánchez Durán.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Sobre los discursos...

Sobre los discursos...

Que te digas astronauta
No implica que lo seas.
Debés volar fuera de la tierra,
Rumbo a otros planetas
O a las estrellas.

Que te digas astronauta
No implica que lo seas.
Me da un poco de risa
Que así lo creas.

Ahora, que me digas
Tan vehementemente
Que lo que tenés en la mano
Es un secador de pelo
Me da un poco de miedo
Porque lo apuntás a mi cabeza
Calva como un huevo.

Por Félix Sánchez Durán.

Cuestión de estrategia (II)

Cuestión de estrategia (II)

Nunca podrá vencer
quien no reconozca,
quien no sepa leer,
el campo de batalla.

Un hombre
Que cayó a un río
Decidió nadar
Hacia la margen más cercana
Respetando, con astucia,
La fuerza
De la correntada.
Por suerte,
Ese hombre,
Vivió.

Otro hombre
Que también cayó
Desde la orilla,
Nadar decidió
Río arriba.
La corriente
Le dio pelea
Y cuando estaba
Por rendirse
Lo salvó
La Costera.

Un tercero
Que cayó a un arroyo
Intentó caminar fuera.
Fue muy terco
Para darse cuenta
Que estaba en el agua
Y no en la acera.
Murió enseguida
Sin que salvarlo
Nadie pudiera.

Por Félix Sánchez Durán.