Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a los lectores a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autores para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

jueves, 29 de enero de 2015

La sociedad de los inocentes

La sociedad de los inocentes

“Esto en el primer mundo no pasa”
Dice el hombre con la coima en la mano,
En la cola que es más larga.
“Esto es una vergüenza”, relata
El que dejó el auto estacionado
Sobre una rampa
De discapacitados.
“Esto es culpa del Gobierno,
Esto es culpa del Estado”.

Por Félix Sánchez Durán

Banquete de tiranos

Banquete de tiranos

HAY una raza vil de hombres tenaces
De sí propios inflados, y hechos todos,
Todos del pelo al pie, de garra y diente;
Y hay otros, como flor, que al viento exhalan
En el amor del hombre su perfume.
Como en el bosque hay tórtolas y fieras
Y plantas insectívoras y pura
Sensitiva y clavel en los jardines.
De alma de hombres los unos se alimentan:
Los otros su alma dan a que se nutran
Y perfumen su diente los glotones,
Tal como el hierro frío en las entrañas
De la virgen que mata se calienta.

A un banquete se sientan los tiranos,
Pero cuando la mano ensangrentada
Hunden en el manjar, del mártir muerto
Surge una luz que les aterra, flores
Grandes como una cruz súbito surgen
Y huyen, rojo el hocico, y pavoridos
A sus negras entrañas los tiranos.
Los que se aman a sí, los que la augusta
Razón a su avaricia y gula ponen:
Los que no ostentan en la frente honrada
Ese cinto de luz que en el yugo funde
Como el inmenso sol en ascuas quiebra
Los astros que a su seno se abalanzan:
Los que no llevan del decoro humano
Ornado el sano pecho: los menores
Y los segundones de la vida, sólo
A su goce ruin y medro atentos
Y no al concierto universal.

Danzas, comidas, músicas, harenes,
Jamás la aprobación de un hombre honrado.
Y si acaso sin sangre hacerse puede,
Hágase... clávalos, clávalos
En el horcón más alto del camino
Por la mitad de la villana frente.
A la grandiosa humanidad traidores,
Como implacable obrero
Que un féretro de bronce clavetea,
Los que contigo
Se parten la nación a dentelladas.

De José Martí,
en Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, 1991.

lunes, 26 de enero de 2015

Sistema al mejor postor (la pantalla) (canción)

Sistema al mejor postor (la pantalla)*
La métrica y la gramática varían en algunas de sus partes respecto a la versión encontrada en el libro interno del CD.

Mirás en la pantalla
y estás confundido,
sólo ves policías
y farsantes políticos
señalando con el dedo a otro lugar.
No necesitamos guías; sabemos mirar.

Tomar lo bueno es desafiar al destino.
Al escuchar la fanfarria* sonar
hay que cerrar los oídos 
porque el sistema grita -es servidor del capital- 
callando al poeta pues no es de comerciar.

La estatura de mi optimismo
no tiene hospedaje 
en un asilo
mientras haya* un niño
que se quiera formar 
en la profesión del alma
que es soñar. 

No quiero hacer, no,
un discurso florido, 
ni una rima exacta,
tampoco un lirismo; 
vengo a entregarles mi efusividad. 
Nosotros existimos
y no somos sociedad.

De Gustavo Cordera (Bersuit Vergarabat),
En Bersuit Vergarabat y punto, Radio Trípoli Discos/DBN, 1992.
*Varía respecto del libro interno del disco.

jueves, 22 de enero de 2015

Flor de Villa Miseria

Flor de Villa Miseria

Trece años, chicata, hija'e curdelas,
un sollozo apoliya entre sus labios.
Su primer hijo es su primer muñeca.

Flaca, un palo de escoba, ¡cha, si es fiera!
Su mirar en mi cuore engayolado,
me pregunta, ¿por qué hay villas miseria?

De Álvaro Yunque,
en Versos Rantes, Editorial Peña Lillo, 1961.
http://www.alvaroyunque.com.ar/pdf/versos_rantes.pdf

Al buen Pedro

Al buen Pedro

DICEN, buen Pedro, que de mí murmuras
Porque tras mis orejas el cabello
En crespas ondas su caudal levanta:
Diles, ¡bribón!, que mientras tú en festines,
En rubios caldos y en fragantes pomas,
Entre mancebas del astuto Norte,
De tus esclavos el sudor sangriento,
Torcido en oro, descuidado bebes,-
Pensativo, febril, pálido, grave,
Mi pan rebano en solitaria mesa
Pidiendo ¡oh triste! al aire sordo modo
De libertar de su infortunio al siervo
¡Y de tu infamia a ti! Y en estos lances,
Suéleme, Pedro, en la apretada bolsa
Faltar la monedilla que reclama
Con sus húmedas manos el barbero.

De José Martí,
en Obras Completas, Editorial de Ciencias Sociales, 1991.

sábado, 17 de enero de 2015

Ese gran simulacro

Ese gran simulacro

Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

en mi región hay calvarios de ausencia
muñones de porvenir / arrabales de duelo
pero también candores de mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo de otoño
sentimientos insoportablemente actuales
que se niegan a morir allá en lo oscuro

el olvido está tan lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda
en el fondo el olvido es un gran simulacro
nadie sabe ni puede / aunque quiera / olvidar
un gran simulacro repleto de fantasmas
esos romeros que peregrinaran por el olvido
como si fuese el camino de santiago

el día o la noche en que el olvido estalle
salte en pedazos o crepite /
los recuerdos atroces y los de maravilla
quebrará los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por el mundo
y esa verdad será que no hay olvido

De Mario Benedetti,
en El olvido está lleno de memoria, Editorial Sudamericana, 2000.

jueves, 8 de enero de 2015

¿Dónde estamos parados?

¿Dónde estamos parados?

(…)
CUANDO EL PINTOR DE BROCHA GORDA HABLA DE PAZ POR
LOS ALTAVOCES,
los trabajadores miran el grueso firme
de las autopistas que están haciendo,
y ven
que es para tanques pesados.
(…)
Valeroso será quien combata contra él.
Sabio será quien frustre sus planes.
Sólo quien le venza salvará a Alemania.
(Fragmentos de “Catón de guerra alemán”, de Bertolt Brecht: 1937-38)

Sólo un grande como Bertolt Brecht
Pudo entrever
Lo que sería
La Alemania hitleriana…
¿Sólo él,
O callados,
Despistados los alemanes medios
Y sus aliados
Lo vieron también,
Y callaron,
Y ante la derrota
Juraron
No entender qué había pasado?

Álvaro Yunque también gritó
Mientras muchos callaron.
Mientras lo callaron, gritó Yunque.
Gritó como un amordazado grita;
Gritó censurado.
¿Si alguien grita desbocado
Y nadie lo escucha..?

¿Hará ruido un desbocado
Si la sociedad mira para otro lado?
¿Mirar para otro lado
Es no saber?

Conti, Urondo,
Y otros,
¿Hicieron ruido al caer?
¿Y si vuelven los tiranos...?
¿Dónde estamos parados?
¿Cerca de los árboles,
En medio del bosque,
O en algún otro lado?

Por Félix Sánchez Durán

Catón de guerra alemán

Catón de guerra alemán

PARA LOS DE ARRIBA

hablar de comida es bajo.
Y se comprende porque
ya han comido.

Los de abajo tienen que irse del mundo
sin saber lo que es
comer buena carne.

Para pensar de dónde vienen
y a dónde van,
en las noches hermosas
están demasiado cansados.

Todavía no han visto
el vasto mar y la montaña
cuando ya su tiempo ha pasado.

Si los que viven abajo
no piensan en la vida de abajo,
jamás subirán.

EL PAN DE LOS HAMBRIENTOS HA SIDO COMIDO

La carne ya ni se huele. En vano
se ha derramado el sudor del pueblo.
Los laureles
han sido talados.

De las chimeneas de las fábricas de municiones
sale humo.

EL PINTOR DE BROCHA GORDA HABLA DE GRANDES TIEMPOS VENIDEROS

Los bosques crecen todavía.
Los campos son fértiles todavía.
Las ciudades están en pie todavía.
Los hombres respiran todavía.

EN EL CALENDARIO AÚN NO HA SIDO SEÑALADO EL DÍA

Todos los meses, todos los días
están libres aún. A uno de los días
le harán una cruz.

LOS TRABAJADORES GRITAN POR EL PAN

Los comerciantes gritan por los mercados.
Padecía hambre el parado. Ahora
padece hambre quien trabaja.
Las manos que colgaban inútiles vuelven a moverse:
tornean granadas.

LOS QUE ROBAN LA CARNE DE LA MESA

predican resignación.
Aquellos a los que están destinados los dones
exigen espíritu de sacrificio.
Los hartos hablan a los hambrientos
de los grandes tiempos que vendrán.
Los que llevan la nación al abismo
afirman que gobernar es demasiado difícil
para el hombre sencillo.

LOS DE ARRIBA DICEN: LA PAZ Y LA GUERRA

son de naturaleza distinta.
Pero su paz y su guerra
son como viento y tormenta.
La guerra nace de su paz
como el hijo de la madre.
Tiene
sus mismos rasgos terribles.

Su guerra mata
lo que sobrevive
a su paz.

CUANDO EL PINTOR DE BROCHA GORDA HABLA DE PAZ POR
LOS ALTAVOCES,

los trabajadores miran el grueso firme
de las autopistas que están haciendo,
y ven
que es para tanques pesados.

El pintor de brocha gorda habla de paz.
Irguiendo sus espaldas doloridas,
las grandes manos apoyadas en cañones,
le escuchan los fundidores.

Los pilotos de los bombarderos aminoran la marcha de los motores
y oyen
hablar de paz al pintor de brocha gorda.

Los leñadores están a la escucha en los bosques silenciosos,
los campesinos dejan los arados y se llevan la mano a la oreja,
se detienen las mujeres que les llevan la comida:
hay un coche con altavoces en el campo de labor. Por ellos
se oye al pintor de brocha gorda exigir la paz.

CUANDO LOS DE ARRIBA HABLAN DE PAZ

el pueblo llano sabe
que habrá guerra.

Cuando los de arriba maldicen la guerra,
ya están escritas las hojas de movilización.

LOS DE ARRIBA

se han reunido en una sala.
Hombre de la calle:
abandona toda esperanza.

Los gobiernos
firman pactos de no agresión.
Hombre pequeño:
escribe tu testamento.

HOMBRE DE CHAQUETA RAÍDA:

en las fábricas textiles
están tejiendo para ti un capote
que nunca romperás.

Hombre que vas al trabajo caminando durante horas
con tus zapatos destrozados: el coche
que te están fabricando
llevará una coraza de hierro.

En tu hogar hace falta un envase de leche
y estás fundiendo una gran botella, fundidor,
que no será para leche. ¿Quién
beberá en ella?

ES DE NOCHE

Las parejas
van a la cama. Las mujeres jóvenes
parirán huérfanos.

EN EL MURO HABÍAN ESCRITO CON TIZA:

quieren la guerra.
Quien lo escribió
ya ha caído.

LOS DE ARRIBA DICEN:

éste es el camino de la gloria.
Los de abajo dicen:
éste es el camino de la tumba.

LA GUERRA QUE VENDRÁ

no es la primera. Hubo
otras guerras.
Al final de la última
hubo vencedores y vencidos.

Entre los vencidos, el pueblo llano
pasaba hambre. Entre los vencedores
el pueblo llano la pasaba también.

LOS DE ARRIBA DICEN: EN EL EJÉRCITO

todos somos iguales.
Por la cocina sabréis
si es verdad.
En los corazones
debe haber el mismo valor.
Pero en los platos hay
dos clases de rancho.

LOS TÉCNICOS ESTÁN

inclinados sobre las mesas de dibujo:
una cifra equivocada, y las ciudades del enemigo
se salvarán de la destrucción.

DE LAS BIBLIOTECAS

salen los asesinos.
Estrechando contra sí a los niños,
las madres vigilan el cielo con terror
a que aparezcan en él los descubrimientos de los sabios.

EN EL MOMENTO DE MARCHAR, MUCHOS NO SABEN

que su enemigo marcha al frente de ellos.
La voz que les manda
es la voz de su enemigo.
Quien habla del enemigo,
él mismo es enemigo.

GENERAL, TU TANQUE ES MÁS FUERTE QUE UN COCHE

Arrasa un bosque y aplasta a cien hombres.
Pero tiene un defecto:
necesita un conductor.

General, tu bombardero es poderoso.
Vuela más rápido que la tormenta y carga más que un elefante.
Pero tiene un defecto:
necesita un piloto.

General, el hombre es muy útil.
Puede volar y puede matar.
Pero tiene un defecto:
puede pensar.

CUANDO EMPIECE LA GUERRA,

quizá vuestros hermanos se transformen
hasta que no se reconozcan ya sus rostros.
Pero vosotros debéis seguir siendo los mismos.

Irán a la guerra, no
como a una matanza, sino
como a un trabajo serio. Todo
lo habrán olvidado.
Pero vosotros no debéis olvidar nada.

Os echarán aguardiente en la garganta,
como a los demás.
Pero vosotros debéis manteneros serenos.

EL FÜHRER OS DIRÁ: LA GUERRA

dura cuatro semanas. Cuando llegue el otoño
estaréis de vuelta. Pero
vendrá el otoño y pasará,
vendrá de nuevo y pasará muchas veces, y vosotros
no estaréis de vuelta.
El pintor de brocha gorda os dirá: las máquinas
lo harán todo por vosotros. Sólo unos pocos
tendrán que morir. Pero
moriréis a cientos de miles, nunca
se habrá visto morir a tantos hombres.
Cuando me digan que estáis en el Cabo Norte,
y en Italia, y en el Transvaal, sabré
dónde encontrar un día vuestras tumbas.

CUANDO EL TAMBOR EMPIECE SU GUERRA,

vosotros debéis continuar la vuestra.
Verá ante sí enemigos, pero,
al volverse, deberá ver también
enemigos detrás;
cuando empiece su guerra
no debe ver sino enemigos en torno.
Todo aquel que avance
empujado por los agentes de las S. S.,
debe avanzar contra él.

Las botas serán malas, pero aunque fueran
del mejor cuero, son sus enemigos
quienes deben marchar dentro de ellas.
Vuestro rancho será poco, pero aunque fuera abundante,
no os debe gustar.
Que los agentes de las S. S. no puedan dormir.
Que tengan que controlar arma a arma
para ver si están cargadas. Y que tengan que controlar
si controlan sus controladores.
Todo lo que vaya hacia él debe ser destruido, y todo
lo que venga de él, contra él hay que volverlo.

Valeroso será quien combata contra él.
Sabio será quien frustre sus planes.
Sólo quien le venza salvará a Alemania.

(1937-38)

De Bertolt Brecht,
en Poemas y canciones, Alianza Editorial, 1997.

Canción de los poetas líricos

Canción de los poetas líricos
(Cuando, en el primer tercio del Siglo XX, no se pagaba ya nada por las
poesías.)

Esto que vais a leer está en verso.
Lo digo porque acaso no sabéis ya lo que es un verso ni un poeta.
En verdad, no os portasteis muy bien con nosotros.

¿No habéis notado nada? ¿Nada tenéis que preguntar?
¿No observasteis que nadie publicaba ya versos?
¿Y sabéis la razón? Os la voy a decir:
Antes, los versos se leían y pagaban.

Nadie paga ya nada por la poesía.
Por eso hoy no se escribe. Los poetas preguntan:
«¿Quién la lee?» Mas también se preguntan: «¿Quién la paga?»
Si no pagan, no escriben. A tal situación los habéis reducido.
Pero ¿por qué?, se pregunta el poeta. ¿Qué falta he cometido?
¿No hice siempre lo que me exigían los que me pagaban?
¿Acaso no he cumplido mis promesas?
Y oigo decir a los que pintan cuadros

que ya no se compra ninguno. Y los cuadros también
fueron siempre aduladores; hoy yacen en el desván...
¿Qué tenéis contra nosotros? ¿Por qué no queréis pagar?
Leemos que os hacéis cada día más ricos...

¿Acaso no os cantamos, cuando teníamos
el estómago lleno, todo lo que disfrutabais en la tierra?
Así lo disfrutabais otra vez: la carne de vuestras mujeres,
la melancolía del otoño, el arroyo, sus aguas bajo la luna...

Y el dulzor de vuestras frutas. El rumor de la hoja al caer.
Y de nuevo la carne de vuestras mujeres. Y lo invisible
sobre vosotros. Y hasta el recuerdo del polvo
en que os habéis de transformar al final.

Pero no es sólo esto lo que pagabais gustosos. Lo que escribíamos
sobre aquellos que no se sientan como vosotros en sillas de oro,
también nos lo pagabais siempre. ¡Cuántas lágrimas enjugamos!
¡Cuántas veces consolamos a quienes vosotros heríais!
Mucho hemos trabajado para vosotros. Jamás nos negamos.
Siempre nos sometimos. Lo más que decíamos era «¡Pagadlo!»
¡Cuántos crímenes hemos cometido así por vosotros! ¡Cuántos crímenes!
¡Y siempre nos conformábamos con las sobras de vuestra comida!

Ay, ante vuestros carros hundidos en sangre y porquería
nosotros siempre uncimos nuestras grandes palabras.
A vuestro corral de matanzas le llamamos «campo del honor»,
y «hermanos de labios largos» a vuestros cañones.

En los papeles que pedían impuestos para vosotros
hemos pintado los cuadros más maravillosos.
Y declamando nuestros cantos ardientes
siempre os volvieron a pagar los impuestos.

Hemos estudiado y mezclado las palabras como drogas,
aplicando tan sólo las mejores, las más fuertes.
Quienes las tomaron de nosotros, se las tragaron,
y se entregaron a vuestras manos como corderos.

A vosotros os hemos comparado sólo con aquello que os placía.
En general, con los que fueron también celebrados injustamente
por quienes les calificaban de mecenas sin tener nada caliente en el estómago.
Y furiosamente perseguimos a vuestros enemigos con poesías como puñales.

¿Por qué, de pronto, dejáis de visitar nuestros mercados?
¡No tardéis tanto en comer! ¡Se nos enfrían las sobras!
¿Por qué no nos hacéis más encargos? ¿Ni un cuadro? ¿Ni una loa siquiera?
¿Es que os creéis agradables tal como sois?

¡Tened cuidado! ¡No podéis prescindir de nosotros!
Ojalá supiéramos cómo atraer
vuestra mirada hacia nosotros!
Creednos, señores: hoy seríamos más baratos.
Pero no podemos regalarles nuestros cuadros y versos.

Cuando empecé a escribir esto que leéis -¿lo estáis leyendo?
me propuse que todos los versos rimaran.
Pero el trabajo me parecía excesivo, lo confieso a disgusto,
y pensé: ¿Quién me lo pagará? Decidí dejarlo.

(1931)

De Bertolt Brecht,
en Poemas y canciones, Alianza Editorial, 1997.

domingo, 4 de enero de 2015

The Carne Blues

The Carne Blues

La vaca es un animal
La vaca es un animal / todo forrado de cuero
Tiene las patas tan largas / que le llegan hasta el suelo.
Cancionero popular argentino

La vaca es un animal / bien apoyado en el suelo
Si se le sacan las patas / deja los cuatro agujeros.

La vaca es un animal / todo cubierto de pelo
Y tiene el cuero tan justo / que se le escapan los pedos.

La vaca es un animal / colgado de su esqueleto
Tiene las ancas tan flacas / que se le cuentan los huesos.

La vaca es un animal / que no se sale del cuero
Vive metida ahí adentro / con sol o con aguacero.

La vaca es un animal / con acabado perfecto
Pasaron miles de años / y no ha cambiado el diseño.

La vaca es un animal / muy simple de pensamiento
Si se espía por el ojo / se ve un paisaje desierto.

La vaca es un animal / que esconde un mundo secreto
Si se espía por el culo / se ve el misterio de adentro.

La vaca es un animal / que no se sabe complejo
Está rellena de cosas / que se rozan en silencio.

La vaca es un animal / callado cuando está entero
Si se la corta en pedazos / habla por los agujeros.

La vaca es un animal / sin un carozo en el centro
Tiene todo separado / como países, por dentro.

La vaca es un animal / que no sirve como el perro
Se la debe dejar suelta / y que tenga pastoreo.

La vaca es una animal / que se aburre sin saberlo
Tiene la memoria corta / y planchado el entrecejo.

La vaca es un animal / de repertorio somero
De la mañana a la noche / junta poquitos recuerdos.

La vaca es una animal / que vive mirando el suelo
Si levanta la cabeza / cree que se cayó al cielo.

La vaca es un animal / que se suele ver de lejos
Como parte del paisaje / detalle de puntos negros.

La vaca es un animal / que no sale del potrero
Cuando ve pasar el tren / sueña con ser pasajero.

La vaca es un animal / visto de perfil derecho
Para ver el otro lado / hay que esperar el regreso.

La vaca es un animal / distraído del deseo
Tiene la libido baja / y la pone en el ternero.

La vaca es un animal / acostumbrado al silencio
Los mugidos se le escapan / por la puntita del cuerno.

La vaca es un animal / celoso de su secreto
Los cuernos son dos cornetas / enfocadas para adentro.

La vaca es un animal / que nunca se siente al pedo.
No tiene nada que hacer / pero lo hace primero.

La vaca es un animal / muy querido por el pueblo
Aunque no la ve seguido / guarda muy buenos recuerdos.

La vaca es un animal / valioso en el mundo entero.
Tiene la estima muy alta / con cuatro estómagos llenos.

La vaca es un animal / famoso en el extranjero
Viaja con un pasaporte / expedido por su dueño.

La vaca es un animal / para nada aventurero
El único viaje que hace / termina en el matadero.

La vaca es un animal / que vale mucho dinero
Pero se entera muy tarde / se lo dice el carnicero.

De Juan Sasturain,
en http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-259990-2014-11-17.html (Página/12, 17/11/2014).