Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a los lectores a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autores para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

domingo, 26 de enero de 2014

Rimas rebeldes

Rimas rebeldes

¡César manda! Y a su acervo
poco ha restado la Ley...
¿Tú gobiernas? ¡Eres Rey!
¿Te gobiernan? ¡Eres siervo!

Y no se invoque la acción
de los sonados progresos...
¡Códigos, Dumas, Congresos,
son garras del mismo león,

y bien sabe el alma triste
del paria yerto de pena,
que han dorado la cadena
pero la cadena existe!

Otro aspecto el barro toma
porque a tal se presta el barro;
pero César va en su carro
por las Vías de su Roma,

y pues Roma se ha agrandado
hasta llenar todo el orbe,
porque el abismo no estorbe
César se ha multiplicado...

¿Qué importa que cambie el modo
si perdura el hecho igual,
ni qué vale que al dogal
mentemos por un apodo,

si el dogal está en la tierra
y apenas un César manda
va la turba miseranda
a suicidarse en la guerra?

¿Qué importa que cambie el nombre
del servilismo de antaño,
si es cada núcleo un rebaño
manejado por un hombre?

Mirad hacia el torvo drama
en que hoy se desangra el mundo,
todo enfermo de un profundo
afán de arder en la llama...

¿Acaso quieren la guerra
los pobres pueblos opresos?
¡No por Dios! ¡La quieren esos
que mandan sobre la tierra

y ante cuyo solio gimen
muchedumbres ancestrales
echadas como animales
al Coliseo del crimen!

Ellos miran de sus puestos
- donde el peligro no alcanza -
sucumbir en la matanza
a los mancebos enhiestos;

Y arde el Circo de emoción...;
y en la arena se dilata
un resplandor escarlata
del más puro bermellón;

y mientras el sordo grito
agoniza, disminuye,
se desvanece y concluye,
ven con asombro infinito

que están los caudales rojos
mermados por un desfalco...
¡y César sigue en su palco
con la esmeralda en los ojos!

de Belisario Roldán,
en Prosistas y Poetas (Ricardo Ryan), Ángel Estrada y Cía. Editores, 1918.

viernes, 24 de enero de 2014

Madrigal a las muchachas españolas del Frente Popular

Madrigal a las muchachas españolas del Frente Popular

Soledad, Mercedes, Pura,
Luz, Pilar y Generosa;
Consuelo, Dolores, Paca,
Esperanza o Salvadora;
cuerpos como de vihuela,
almas tiernas como coplas,
que a los toros ibais antes,
bizarras y donairosas;
hoy marcháis fusil al hombro,
y más que nunca, garbosas,
sonrientes a la lucha
y cantando a la victoria,
a la victoria o la muerte
va la incontenible ola...

De juventud y entusiasmo
sois una ofrenda, oh, indómitas,
que dais coraje a los hombres,
¡y hombres de estirpe española!
Belén, María del Carmen,
Remedios, Amparo o Lola;
sois filo y brillo de aceros,
balas de ametralladoras,
convertís en más pujantes,
Trinidad, Angustias, Concha,
Nieves, Isidra o Estrella,
A milicianos y a tropas,
Pues, rugís en los cañones,
Sois en los fusiles pólvora...

¡Por la libertad, la vida!:
Lo gritáis con frescas bocas
y con manos incansables ,
manos de hermanas y novias,
defendéis, cabe la angustia,
la libertad que es la honra,
que la libertad se gana,
la libertad no se implora,
bien lo sabéis, combatientes
estudiantes y obradoras
que a la pelea, cantando,
corréis, muchachas heroicas...
¡Si el mismo amor os llamara
no iríais tan presurosas!
¿Cómo no echaros, rendido,
este manojo de loas?
¡Vaya el madrigal caliente,
caliente de flores rojas,
Soledad, Consuelo, Pura,
Esperanza o Salvadora,
Concepción, Amparo, Nieves,
Luz, Estrella o Generosa...

De Álvaro Yunque,
en España 1936, Grabo, 1936.
http://www.alvaroyunque.com.ar/alvaro-yunque-espana-1936.html

jueves, 23 de enero de 2014

Flor de perdón

Flor de perdón

Muge el viento en la calle solitaria;
Cae frígida llovizna,
Y una infeliz mujer de raza paria
Tiembla, al marchar, como azotada brizna.

Envuelta con harapos, contra el seno
Oprime tiernecita criatura,
Descalza va... sobre ella ruge el trueno;
Fuera, desolación; dentro, amargura.

A un pórtico llegó, se acerca, llama;
¡Ay, cuánto tiempo espera!
¡Qué despiadado el huracán rebrama!
¡Qué voz del interior tan lisonjera!

El pórtico se abrió; - Noble señora
¿Recuerda? fui criada...
- Y por qué me fastidias a esta hora,
¿Siempre has de ser la misma atolondrada?

- ¿Piensas que tu delito yo ignoraba,
Que esa carga es el fruto de un pecado?
- Pero Cristo, señora, perdonaba;
Se muere de hambre, está desencajado.

Que muera yo no importa, soy culpable;
De mí no haya clemencia;
Pero si yo soy toda miserable
El es todo capullo de inocencia.

Yo bien sé que tan sólo Dios perdona,
Que una sentencia escrita hay en mi frente,
Mas sobre vos oscila una corona
Si la vida salváis de este inocente.

Muere de hambre, señora, muere de hambre;
Enferma yo también, exhausto el seno,
Tiembla mi ser con frígido calambre;
Dios te lo pagará, Dios que es tan bueno...

Un portazo resuena, todo oscuro...
El cielo, el aire, las conciencias... todo;
Oh, los ricos no pecan, de seguro,
Jamás su veste la salpica el lodo.

Pobre Jesús que tanto perdonaba
Y a Magdalena redimió aquel día,
Y su vida a la adúltera salvaba
Y las puertas del Cielo les abría.

Y siempre manantial de dulcedumbre
Al buen ladrón en cruz tanto quiso,
Que exclamó al contemplar su pesadumbre:
Hoy conmigo entrarás al Paraíso.

De Alfonso Durán,
en Flores de un Otoño, Incipit LIber, 1922.

martes, 21 de enero de 2014

Ronda

Ronda

Hombre esencial el hombre
que a los Otros les diga:
dadme todas las manos,
la ronda es infinita,
necesito de todos,
todos me necesitan.

De Álvaro Yunque,
en Hombre Esencial, 1947 (inédito).
http://www.alvaroyunque.com.ar/pdf/hombre_esencial.pdf

Dudas

Dudas

Tú, pensamiento de hombre que titilas
Por pasajeras dudas apagado
Jamás te desalientes.
Duda el hombre que piensa,
El que es foco de luz, ese hombre duda.
Tienen luz las estrellas y titilan,
No dudan los planetas que reciben
Su luz de las estrellas.

De Álvaro Yunque,
en Hombre Esencial, 1947 (inédito).
http://www.alvaroyunque.com.ar/pdf/hombre_esencial.pdf

Juego

Juego

Frágil hombre, vivir es proyectar.
Si poseer pretendes tus proyectos
Hombre, te juegas la felicidad.

De Álvaro Yunque,
en Hombre Esencial, 1947 (inédito).
http://www.alvaroyunque.com.ar/pdf/hombre_esencial.pdf



Rutina

Rutina

El hombre que obedece a la rutina
Deja de ser libre.
Es una máquina y, como toda máquina
Se oxida.

De Álvaro Yunque,
en Hombre Esencial, 1947 (inédito).
http://www.alvaroyunque.com.ar/pdf/hombre_esencial.pdf

domingo, 19 de enero de 2014

Flor de la calle

Flor de la calle

Me miraba aquel niño, y en sus ojos
Yo no sé lo que había;
Pero era hermosa su mirada, y dulce,
Y lastimera, y sollozante y fría.

Y lo llamé y le dije: no te asustes,
Quiero hablarte, querido;
Y se acercó temblando como tiembla
El pichonzuelo que perdió su nido.

- ¿Por qué estás triste, dí, por qué no juegas
Como los otros niños?
- Porque desde que usted me hizo caricias
Siento en mi ser el hambre de cariños.

- ¿No tienes madre acaso que te quiera?
¿Perdiste ese tesoro?
Y con voz de amarguras infinitas:
- No sé si habré tenido, yo lo ignoro.

Y yo que tengo madre, entonces siento
Que huye de mí la calma;
Una congoja inmensa que me envuelve,
Un mundo negro que me oprime el alma.

- Flor que bañó tan sólo la amargura,
Sueña que soy tu padre,
Aunque mil besos de mis labios fríos
No valgan lo que un beso de una madre.

- Flor crecida entre cardos y entre escarchas,
Sin una primavera,
Flor sin padre, sin madre, sin hermanos,
Sin un ser en la vida que te quiera.

- Ven, más bella es la lágrima de angustia
Que en tu párpado oscila,
Que la risa falaz de tantas almas
Que sólo escarnio y perversión destila.

- Y te llaman vicioso, callejero,
Alma degenerada,
Porque haces travesuras que en sus hijos
Son tan sólo una gracia... una monada.

- Ignorante, harapiento, sucio, vago;
Son esos los conjuros;
¡Cuánto mejor si en educarte dieran
Lo que ellos gastan en cigarros puros!

¡Ah, si en lugar del Rhin y del Champagne
Con que se brinda tanto,
Dentro tu corazón viviente copa
Se bebieran las gotas de tu llanto!...

¡Oh, qué dulce la vida entonces fuera
Sin chicos de la calle,
Dando esencia las flores de la cumbre
A las que el viento arrastra por el valle!

Ven a mis brazos, ven, que aún en el páramo
Tenga pan en mi tienda,
Y te dará calor más que mi techo
De mi cariño la cristiana ofrenda.

Tú me darás candor, yo mis consejos,
Que en mis rápidos años
Aprendí a fabricar miel de esperanzas
Aún con hierba fatal de desengaños.

Toma otro beso... quiero que en tu frente
Se deshaga en amores,
Para alumbrar las almas egoístas
Y tocarlas en lámparas de amores.

De Alfonso Durán,
en Flores de un Otoño, Incipit Liber, 1922.

martes, 14 de enero de 2014

Oda heroica a las Mirabal

Oda heroica a las Mirabal

No hubo blancura igual a su blancura.
Nardo, azucena, lirio... magnolia de su carne.
Carne hecha para el beso, fue pasto de las balas.
Las Mirabal cayeron bajo el plomo cobarde.

No hubo dulzura igual a su dulzura.
Los ríos se crecieron para llorar por ellas.
Palomas con el pecho florecido en claveles.
Las Mirabal cayeron de cara a las estrellas.

Ayudadme a subirlas al pedestal  de piedra
donde graba la historia los nombres de sus mártires.
Ayudadme a decir qué cosa grande hicieron
estas mujeres-cíclopes, estas mujeres-ángeles.

Allí donde más hondo fue el dolor de los hombres
y más honda la herida sangrante de la tierra,
donde fue más profundo el surco de las lágrimas
y más amargo el llanto... allí subieron ellas.

Allí donde más lejos llegó la valentía
y apuró el sacrificio su retama postrera,
allí donde más lejos plantara el heroísmo
su bandera de sangre... allí llegaron ellas.

El ojo de la bestia le siguió la pisada.
Ojo y plomo a la espalda, como hacen los cobardes.
La tierra abrió los brazos para ceñir sus cuerpos.
Las Mirabal cayeron, taladas como árboles.

Las manos del verdugo deshojaron los nardos,
cortaron, como tallos, sus lenguas silenciadas.
Las estrellas besaron su carne por vez última.
Las Mirabal cayeron con el plomo en la espalda.

Mas ya el nardo no es nardo, pues se ha vuelto piedra.
Piedra el enhiesto puño. Piedra la frente alta.
Piedra el pecho y los ojos y la boca sin lengua.
Las Mirabal cayeron para alzarse en estatuas...

Y sus bocas, sin lengua, han de seguir hablando
y sus tres corazones palpitando en la piedra.
Perennemente vivas en el alma del pueblo.
Las Mirabal cayeron para volverse eternas.

De Carmen Natalia Martínez
en Antología Histórica de la Poesía Dominicana del Siglo XX (1912-1995) (Franklin Gutiérrez Comp.),
Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1998.

lunes, 13 de enero de 2014

Tratado sobre los ideales (en verso)

Tratado sobre los ideales (en verso)

Me pregunto continuamente
De dónde surgen los ideales:
Los míos, los tuyos, los de clase,
Los de todos los hombres.

Observo los grandes acontecimientos,
Los hechos que marcan el comienzo,
El final, que tuercen el rumbo
De la historia social y política del mundo

Y no puedo dejar de notar que,
La mayoría de las veces,
Son invenciones surgidas
De los pies de sus protagonistas.

Son fruto de la oportunidad de unos,
Del aquí y ahora que se contagia
Y convence a la mayoría no conversa
Que ‘así estará mejor, que así debe ser’.

Los ideales son difíciles de reconocer.
Hay muchos idealoides, retóricas
Que se saben disfrazar, que nos convencen
De que siempre estuvieron allí.

Así, los idealoides surgen de los pies,
Del momento en que se está.
Oportunismos se los puede llamar,
Aunque no responden a ese nombre.

“Piquete y cacerola, la lucha
Es una sola”, oí cantar con fervor
Pero la cacerola pronto se olvidó
Del piquete, y lo cuestionó.

Oí levantar consignas a favor
De jubilados y niños hambrientos,
Mucho tiempo olvidados,
Y vueltos a olvidar por mucho tiempo.

Oí levantar diversas demandas
Que ocultaban premisas egoístas,
Que una vez que fueron saciadas,
Que el mundo pintaron

Del color de sus casas,
Fueron rápidamente olvidadas
Con la celeridad que reclama
Volver pronto a la rutina.

¿Cuántas veces te has preguntado
Si tus ideales surgieron de tu corazón,
Acompañados, tal vez, de la razón,
Y no sólo de tus pies?

¿Cuántas veces te encontraste
Apoyando una reclama
Que perjudicase directamente a tu bolsillo,
Pero que te encendiese el alma?

Pregúntate una y mil veces
De dónde vienen tus ideales,
Tus reclamos adyacentes,
Y sabrás de qué estás hecho.

Podrás no saber si todos
Tus ideales son de acero,
Pero sabrás si un ideal es real
Cuando te arriesgue el cuero

Y te apunte a la sien directo,
Cuando corte de cuajo
Tu bolsillo más rechoncho
Y valga con la muerte el precio.

Los ideales alimentan
Solamente al alma;
El cuerpo es lo que uno
Da a cambio.

Por Félix Sánchez Durán

miércoles, 8 de enero de 2014

Hay un continente...

Hay un continente...

Hay en tu país un continente
Que busca librarse de sus fronteras,
Expandirse y respirar aliviado;
Que comprimido, desespera.

¡Vivamos libre la América
Y que el mar nos contenga!

Hay en mi país un continente,
Que no resiste barreras,
Que busca romper los márgenes tiranos;
Que comprimido, se exaspera.

¡Vivamos libre la América
Y que el mar nos contenga!

No se puede
Albergar en este valle
Tan caudaloso río
Que amenaza
Con tapar los picos
Y correr desnudo
De punta a punta,
De Atlántico
A Pacífico.

¡Vivamos libre la América
Y que el mar nos contenga!

No se puede
Dejar en el pasado
Tan pesada historia
De esclavitud
Compartida,
Que marca
Con sus sueños
La libertad
Conseguida.

¡Vivamos libre la América
Y que el mar nos contenga!
¡Sea la patria grande
Nuestra bandera!

Por Félix Sánchez Durán

lunes, 6 de enero de 2014

Ni un paso atrás

Ni un paso atrás

Árbol de luna que obedece al clima
un sistema de nocturnidad,
no permitas que el murciélago te oprima.
Ni un paso atrás.

No permitas que el largo regimiento
de los años de crimen pertinaz,
te toque el hombro con el pensamiento.
Ni un paso atrás.

Que la alta flor que de tus ramas brota
en este chapuzón de libertad,
no pierda en miel ni la más breve gota.
Ni un paso atrás.

Ni un paso atrás, soldados y civiles
hermanados de pronto en la verdad.
La vida es una sobre los fusiles,
que no hay trincheras para los reptiles,
de malos nuestros a extranjeros viles.
Ni un paso atrás.

La libertad como un antiguo espejo
roto en la luz, se multiplica más,
y cada vez que un trozo da un reflejo
el tiempo nuevo le repite al viejo:
Ni un paso atrás.

Ni un paso atrás, ni un paso atrás,
ni un paso de retorno al ayer, ni la mitad
de un paso en el sentido del ocaso,
ni un paso atrás.

Que en la lucha del pueblo se confirme,
- sangre y sudor - la nacionalidad.
Y pecho al plomo y la conciencia en firme.
Y en cada corazón... ni un paso atrás.

de Pedro Mir
en Antología Histórica de la Poesía Dominicana del Siglo XX (1912-1995) (Franklin Gutiérrez Comp.),
Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1998.

jueves, 2 de enero de 2014

Niños: Corea 1952

Niños: Corea 1952

Esto que tengo de niño fundamental
se me rebela, quiere
llorar en los rincones, desgarrarse
la frente, la mejilla,
olvidar el cuaderno donde dice
mamá con letras tiernas
y hay una dulce vaca de tres patas.

Hermanitos, ¡qué nuca perseguida
la vuestra y cómo duele
aprender a contar por bombarderos
y el cielo de pizarra!
¡Cómo duele, hermanitos,
saberse de memoria la h de hambre
y saberse la muerte de memoria
y saberse a los yanquis de odio puro,
cómo duele, hermanitos!

Pienso que te andan castigando el pájaro
en los ojos, machacándote
el hueso
y me dan ganas
urgentemente de cuidarte todo!
defenderse en el aire que te toca!

(No te duermas, niño.
No te duermas, sol.
Que en los arrozales
mata el invasor.
No te duermas, niño.
Todavía no...)

Que no y no duermas, párate, hermanito,
consérvate en tu metro,
yo sé-
esto que tengo de niño fundamental
me anda diciendo-
que estás así,
en tu leche confirmado,
peleando con los dedos,
continuando tu estirpe
¡y fuera el yanqui!
¡PAZ!
¡Paz para tu cuaderno!

¡Porque puedas y digas
mamá con letras tiernas
bajo una dulce vaca de tres patas!

Un niño es de carne, hueso, pelo enrulado o no y muchas preguntas.

Pero sobre todo tiene una sustancia, un soplo, material, espiritual,
químico, físico o yo qué sé que despierta poderosamente la ternura.

Se preocupa mucho por las cosas más pequeñas. Canta y ríe
fácilmente. Y no le importa ensuciarse las rodillas.

Mírenlo desde aquí: (con amargura) - Yo fui como él.

Mírenlo desde allí: (con alegría) - ¡Él no será como yo!

¡Defiéndanlo!

De Juen Gelman
en Violín y Otras Cuestiones, Editorial Planeta-Seix Barral, 2006.