Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a los lectores a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autores para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

martes, 12 de diciembre de 2017

Vientres de Madrid y de Bagdad

Vientres de Madrid y de Bagdad

[13 de marzo de 2004]

“(…) la lógica de la guerra a todos sus niveles conduce al
hermanamiento de todas sus víctimas civiles, sean éstas del
bando que sean: un inesperado cordón umbilical parece unirlas
todas y dejan sin argumentos, y completamente solos, a los
señores canallas de la guerra.”
—Eugen Drewermann: “Contra la injusticia”

Sólo entonces
os he visto.

En la nuca partida del suelo iraquí.
Y en la sangre bramando por la grava de Atocha.

Y en el Pozo:
izando sus calambres tras una siembra triste,
los ombligos de los hombres
abiertos y a cuchilla por los perros del Amo.

Yo cuido de los vientres de las novias perdidas
–los hombros de los niños se han quedado sin hora;
cuido de las oraciones cansadas de la tierra
y del largo cabello de todos nuestros muertos.

Soy el pueblo sin puñal y tres veces devastado,
el silbo de una cuenta enmudecida.
Yo cuido de las flores y los peines:
soy un hombre en la altura de todas vuestras muecas.

Y escarbo en las costillas de la bestia
besando lo imposible que habla en vuestra sangre:
soy el hombre que cuelga de un ombligo,
la cólera enterrada en los pozos del mundo.

Y os digo:

que la lumbre tronará por los espejos
que un caballo volteará por vuestra boca
que siempre las heridas
de todos estos hijos
saldrán casi estallando por un fundado cielo.

Sólo entonces
os he visto,
a los unos y a los otros, sangre terca unida ahora.

Desde entonces sea el hombre:

yo bramo en vuestro propio
cordón umbilical.

de Enrique Falcón,
en Taberna roja y otros poemas, Baile del sol, 2008.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Continuación de los territorios ocupados

Continuación de los territorios ocupados

[ Escrito antes de la muerte de Y. A. ]

“Es exactamente lo que según Bush necesitan los
palestinos: una economía de mercado modelada
según EEUU con compañías como Enron, Arthur
Andersen, Adelphia, Global Crossing, Dynergy, Tyco,
Qwest, Imclone, WorldCom, Xerox, y Martha Stewart
Living Omnimedia.”

Tom Turnipseed (“Crime in the Suites”)

Con los deditos manchados ha dicho el presidente
que su apoyo a un estado libre en la zona
depende de la salida de arafat, primero,
y de que el pueblo palestino acepte por fin
la economía global de mercado.

Lo que viene a confirmar
todo lo contrario que el once de septiembre:

bombardear con capitalismo
las ruinas de una guerra.

de Enrique Falcón,
en Taberna roja y otros poemas, Baile del sol, 2008.

Animal cansado

Animal cansado 

Quiero un amor feroz de garra y diente
Que me asalte a traición en pleno día,
Y que sofoque esta soberbia mía,
Este orgullo de ser todo pudiente.

Quiero un amor feroz de garra y diente
Que en carne viva inicie mi sangría,
A ver si acaba esta melancolía
Que me corrompe el alma lentamente.

Quiero un amor que sea una tormenta,
Que todo rompe y lo remueve todo
Porque vigor profundo la alimenta.

Que pueda reanimarse allí mi lodo,
mi pobre lodo de animal cansado,
Por viejas sendas, de rodar, hastiado.

de Alfonsina Storni,
en Las mejores poesías (líricas) de los mejores poetas XLIII, Editorial Cervantes, 1920.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Proceso judicial

Proceso judicial

El lobo
Acusa al perro
Que cuida el gallinero…
¡Y los granjeros
Escuchan atentos!

Por Félix Sánchez Durán.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Aprendizaje

Aprendizaje

Aprendí a ser formal y cortés
cortándome el pelo una vez por mes,
y si me aplazó la formalidad
es que nunca me gustó la sociedad.

Viento del sur o lluvia de abril
quiero saber dónde debo ir,
no quiero estar sin poder crecer
aprendiendo las lecciones para ser.

Y tuve muchos maestros de que aprender,
sólo conocían su ciencia y el deber.
Nadie se animó a decir una verdad,
siempre el miedo fue tonto...

Y el tiempo traerá alguna mujer,
una casa pobre, años de aprender
como compartir un tiempo de paz,
nuestro hijo traerá todo lo demás.
Él tendrá nuevas respuestas para dar.

de Charly García (Sui Generis),
en Confesiones de Invierno, Sony Music/RCA, 1973.

domingo, 3 de diciembre de 2017

El descanso del guerrero

El descanso del guerrero

Los muertos están cada día más indóciles.

Antes era fácil con ellos:
les dábamos un cuello duro una flor
loábamos sus nombres en una larga lista:
que los recintos de la patria
que las sombras notables
que el mármol monstruoso.

El cadáver firmaba en pos de la memoria
iba de nuevo a filas
y marchaba al compás de nuestra vieja música.

Pero qué va
los muertos
son otros desde entonces.

Hoy se ponen irónicos
preguntan.

Me parece que caen en la cuenta
¡de ser cada vez más la mayoría!

De Roque Dalton,
en Taberna y otros lugares, Casa de las Américas, 1969.

jueves, 30 de noviembre de 2017

27 años

27 años

Es una cosa seria
tener veintisiete años
en realidad es una
de las cosas más serias
en derredor se mueren los amigos
de la infancia ahogada
y empieza a dudar uno
de su inmortalidad.

De Roque Dalton,
en Taberna y otros lugares, Casa de las Américas, 1969.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Abrazos

Abrazos
A Kiki

Las noches de fantasmas,
De viento en las cortinas,
De monstruos en el placard,
De terribles pesadillas,
Sos vos, hijo, quien me llama
Y me pide que me acueste
A su lado, en la cama,
Y lo abrace bien fuerte
Hasta conciliar el sueño.

Cuando amanece
Y se aclara el cielo,
Y se puede ver
Con mi patria
Lo que están haciendo,
Quien te llama
Y necesita un abrazo tuyo,
Es este, tu abatido viejo.

Por Félix Sánchez Durán.

viernes, 24 de noviembre de 2017

El león

El león

Entre barrotes negros, la dorada melena
Paseas lentamente, y te tiendes, por fin,
Descansando los tristes ojos sobre.la arena
Que brilla en los angostos senderos del jardín.

Bajo el sol de la tarde te has quedado sereno,
Y ante tus ojos pasa, fresca y primaveral,
La niña de quince años con su esponjado seno: ¿Sueñas
echarle garras, oh goloso animal?

Miro tus grandes uñas, inútiles y corvas;
Se abren tus fauces, veo el inútil molar,
E inútiles como ellos van tus miradas torvas
A morir en el hombre que te viene a mirar.

El hombre que te mira tiene las manos finas,
Tiene los ojos fijos y claros como tú.
Se sonríe al mirarte. Tiene las manos finas
León, los ojos tiene como los tienes tú.

Un día, suavemente, con sus corteses modos
Hizo el hombre la jaula para encerrarte allí,
Y ahora te contempla, apoyado de codos,
Sobre el hierro prudente que lo aparta de ti.

No cede. Bien lo sabes. Diez veces en un día
Tu cuerpo contra el hierro carcelario se fue:
Diez veces contra el hierro fue inútil tu porfía.
Tus ojos, muy lejanos, hoy dicen: ¿para qué?

No obstante, cuando corta el silencio nocturno
El rugido salvaje de algún otro león,
Te crees en la selva, y el ojo, taciturno,
Se te vuelve en la sombra encendido carbón.

Entonces como otrora, se te afinan las uñas,
Y la garganta seca de una salvaje sed,
La piedra de tu celda vanamente rasguñas
Y tu zarpazo inútil retumba en la pared.

Los hijos que te nazcan, bestia caída y triste,
De la leona esclava que por hembra te dan,
Sufrirán en tu carne lo mismo que sufriste,
Pero garras y dientes más débiles tendrán.

¿Lo comprendes y ruges? ¿Cuándo escuálido un gato
Pasa junto a tu jaula huyendo de un mastín,
Y a las ramas se trepa, se te salta al olfato
Que así puede tu prole ser de mísera y ruin?

Alguna vez te he visto durmiendo tristeza,
La melena dorada sobre la piedra gris,
Abandonado el cuerpo con la enorme pereza
Que las siestas de fuego tienen en tu país.

Y sobre tu salvaje melena enmarañada,
Mi cuello, delicado, sintió la tentación
De abandonarse al tuyo, yo, como tú, cansada,
De otra jaula más vasta que la tuya, león.

Como tú contra aquélla mil veces he saltado,
Mil veces, impotente, volvime a acurrucar.
¡Cárcel de los sentidos que las cosas me han dado!
Ah, yo del universo no me puedo escapar.

Y entre los hombres vivo. De distinta manera
Somos esclavos; hazme en tu cuello un rincón.
¿Qué podrías echarme? ¿Un zarpazo de fiera?
Ellos, de una palabra, rompen el corazón.

de Alfonsina Storni,
en Las mejores poesías (líricas) de los mejores poetas XLIII, Editorial Cervantes, 1920.

martes, 21 de noviembre de 2017

Habla el emigrante

Habla el emigrante

Yo también soy Nadie, hermano Ulises.
Cada día, o más bien, cada noche
un Cíclope me interroga, y yo contesto: soy Nadie.
Nadie por mi color, por ser portador de indocumentados sueños.

En una tarde amarilla de mi país
soñé una barca que surcaba el mar de los trigales.
Había tanto sol, tanto cielo,
que abandoné los muertos atados a mis pies
y pagué con lágrimas de mis hijos el precio de una estatua de sal.

Llegué a esta isla, Ulises,
mis brazos son más vigorosos que los del náufrago
que partió el océano para hacerse un lugar en la muerte,
pero no soy Nadie y me moja más la lluvia que a las catedrales
y el Cíclope vigila
el pan luminoso que llevo a mi mesa,
mientras me habla de leyes y fronteras.

de José Antonio Funes,
 en Una mano tomó la otra - Poemas para construir sueños (selección de Pedro Hilario Silva y otros), Comunidad de Madrid, 2004.